El autocontrol y las tentaciones

El autocontrol y las tentaciones

El autocontrol y las tentaciones 1280 1130 Ares Zamora Psicología

Hace una semana decidiste empezar con el objetivo de adelgazar comiendo de forma más saludable. Llega el sábado, te vas a casa de unos amigos a tomar algo y ahí te encuentras con tu primer dilema. Sacan una bandeja de dulces y por supuesto, te ofrecen e insisten en que cojas uno (o más de uno). Y empieza tu diálogo interior: “Uf qué buena pinta… Bueno, pero ya he comido chocolate después de comer… Madre mía, ya estoy salivando solo con verlos… Pero tengo que aguantar, no quiero rendirme. ¡Bah! Pero por un día no pasa nada. Aunque ya sería la segunda vez del día… Así no hay quien adelgace. ¿¡Qué hago!?”.

Y aquí es cuando entra en escena el autocontrol, que como dice la palabra, no es otra cosa que la capacidad de tener control sobre uno mismo. ¡Y menos mal que existe! Si no, nos dominarían los pensamientos, los impulsos, los dulces… y seríamos auténticas marionetas.

Cuántas veces al estar en alguna discusión o desavenencia, se nos habrán pasado por la cabeza pensamientos tipo “le echaba un rapapolvo que se iba a enterar”. Lo pensamos, pero no lo hacemos. Por educación, empatía y sobre todo, por autocontrol. Porque no podemos ir por la vida haciendo lo que nos plazca hiriendo los sentimientos de todo el mundo. Eso sería muy preocupante y un horror.

Está claro que el autocontrol es un aliado. Gracias a este, no somos esclavos de nuestros pensamientos, emociones, conductas y deseos, cosa que nos permite dirigir el timón de nuestra vida, tener relaciones sociales satisfactorias y acercarnos a nuestros objetivos y metas.

Pero, ya que el autocontrol nos ayuda tanto… ¿y si le echamos nosotros también un cable a él? Veamos cómo…

6 claves para facilitar el autocontrol:

  1. Los objetivos… que sean realistas. Si por ejemplo quieres mejorar tu alimentación, no quieras cambiarlo todo de golpe. Ve paso a paso. De la misma forma que si queremos poner orden en casa, no lo ordenaremos todo a la vez. Empezaremos por el cajón de la habitación, continuaremos con el armario y cuando hayamos terminado, entonces sí podremos pasar a ordenar el comedor. Esto es importante porque si nos marcamos metas asequibles, será más fácil que practiquemos con éxito el autocontrol.
  2. Las tentaciones… cuanto más lejos mejor. Póntelo fácil. Siguiendo con el ejemplo de los dulces, si sabes que tu debilidad son las galletas de chocolate, no las compres como si fueran un alimento más de la lista de la compra. Es de cajón, si las tienes a mano va a ser mucho más probable que las escojas para desayunar, merendar o como postre. Y lo mismo con el móvil. Si tienes que concentrarte mucho en una tarea, no lo dejes encima de la mesa a tu vera. Facilítate la vida para que no tengas que pasar por dilemas día sí, día también.  
  3. Un, dos, tres… responda con sensatez. Y si conviene, se cuenta hasta diez. Antes de soltar una barbaridad, para, respira, cuenta o date un paseo. Te ayudará a medir tus palabras y a reflexionar sobre el efecto que pueden tener en la otra persona. Lo que sueltes en caliente, puede dejar huella para siempre.
  4. Antes de meter la pata… mejor hacer balanza. Y esto se ve claro en las relaciones. Que tengas pareja no significa que no puedas sentir atracción por otras personas. De hecho es normal y natural. Pero aquí entra en juego el autocontrol y valorar situaciones. Tú eliges si te compensa más resolver una tensión sexual o si apuestas por respetar las bases de confianza sobre las que se construye una relación. Lo que sea, pero hay que decidir. Y asumir las derivadas de nuestras decisiones.  
  5. A palabras necias… oídos sordos. Y puedes substituir “palabras” por “pensamientos”. Nosotros no somos nuestros pensamientos, somos nuestras acciones. Por lo tanto, si tu sueño es hacer un triatlón y te has planificado los entrenos, por más que tu cabeza te diga “uy, qué pereza, hoy no hace falta entrenar”, tú no la escuches. Está estudiado que las personas exitosas se caracterizan por tener un buen autocontrol. Así que si tu sueño es hacer un triatlón, ya sabes… hay que entrenar. ¡El que algo quiere, algo le cuesta!
  6. Para ser un león… hay que dormir como un lirón. Sí, para tener autocontrol también hay que dormir como un lirón. ¿Por qué? Porque si duermes poco o mal, será más difícil que tengas autocontrol. Cuando estamos cansados el cerebro lo único que quiere es dormir y por tanto, frente a dos situaciones, va a escoger la que sea más fácil o le requiera menos esfuerzo. Recordemos que el sueño es nuestro particular taller de reparación.

Todos podemos trabajar el autocontrol. Eso sí, ni lo venden ni lo regalan, así que hay que poner esfuerzo e interés de nuestra parte. Te podrán ofrecer diez bandejas de pasteles, podrás recibir un comentario desafortunado e incluso te intentará invadir tu propia pereza… Frente a esto, que el autocontrol te sirva para acercarte a donde quieres estar. Y si un día no te sale, pues no te sale. Ya saldrá mañana. Todos podemos tener un mal día. Eso no determina nada. Porque el que lleva el timón de tu vida eres  tú. Y por tanto, tú eliges hacia dónde enfocarla.  

                

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