Sobrevivir a los días túnel negro

Sobrevivir a los días túnel negro

Sobrevivir a los días túnel negro 1920 1143 Ares Zamora Psicología

Ayer una persona me comentaba que, de vez en cuando, tiene días que está de bajón. Es una persona que está dando muchos cambios en su vida. Cambios, que dan vértigo. Y ahí se le juntan los miedos, las inseguridades, las decisiones que tomar y el dejar atrás su antigua vida para empezar otra nueva y desconocida. Me dijo que no le gustan esos días. Y me preguntó si es normal tenerlos. Le dije que sin ninguna duda, sí. Una cosa es estar día sí, día también de bajón. Eso es otra historia. Pero tener días en los que nos sentimos tristes, perdidos o con menos energía es absolutamente normal. Primero porque somos humanos. Segundo porque como humanos interaccionamos con personas y situaciones que, lógicamente, influyen en nosotros. Y tercero porque la eterna alegría no existe. El “emocionario” tiene una amplia paleta de emociones. Y a lo largo del día pasamos por muchísimas de ellas. Todas necesarias, porque las emociones nos dan pistas, nos informan y nos hablan.

A esos días de bajón yo les llamo “días túnel negro”. Pueden tener distintas causas. Quizás has discutido con alguien, tienes un problema que no sabes cómo resolver, tienes que tomar alguna decisión importante, no has dormido bien y estás cansado, tienes alguna carpeta abierta pendiente que se asoma y te recuerda que no está cerrada, o quizás, simplemente, estás triste. Y tan lícito es estar triste como estar alegre.

Independientemente de la causa, a mí me gusta identificar a los días túnel negro.  No por nada. Simplemente por saber que tengo uno de esos días y que no pasa nada. A esos días no les podemos echar. Pero aquí os dejo 5 claves que os pueden ayudar a llevar mejor esos días. Ahí van.

  1. Aceptar la emoción. Como decíamos unas líneas más arriba, las emociones hablan e informan. Cumplen una función. Así que no tiene ningún sentido querer anular esa función. Algunas emociones pueden ser más agradables o desagradables. Pero no peligrosas. Así que igual es hora de dejar de huir de la tristeza. Cuanto más quieres evitar algo, más va a estar ahí. Si normalizamos, permitimos que esa emoción salga y luego se pueda marchar de ahí. Si la negamos, de una forma u otra acabará haciendo ruido como protesta de no haberla dejado salir. Por tanto, importante: aceptar las emociones y aceptar los días túnel negro como parte normal de la vida.
  2. Seguir con tu día. Y digo esto porque en esos días es muy fácil caer en eso de tirar la casa por la ventana. “Como hoy estoy mal, total, no voy a correr, me alimento mal, tengo la casa patas arriba, abandono responsabilidades e incluso descuido mi higiene personal”. Evidentemente no pasa nada por cenar pizza porque te dé pereza cocinar. ¿Quién no lo ha hecho? Pero tirarlo todo “por la borda” por tener un día menos bueno, solo hará que te sientas peor. Porque al margen de tener un día malo, te sentirás mal por haber fallado con todo lo demás. Dentro de una flexibilidad, procura seguir con tu día igual que si tuvieras un día bueno. Seguramente te sorprendas y acabes sintiéndote un poco mejor.
  3. Hacer lectura de los días túnel negro. Antes hablábamos de posibles causas. Hay algunas que no dependen de nosotros. Pero hay muchas otras que sí. Si tienes una decisión que tomar o alguna carpeta de cerrar, no hagas como el avestruz. Que hagas ver que no está, no significa que no esté. Como primer paso te puede ayudar hacer una lista con aquellas cosas que te preocupan o que tienes pendientes. En vez de evitar, estarás afrontando. Y en segundo lugar, pasar a la acción. Si no, esa carpeta o esa decisión pendiente seguirán saliendo. Piensa cuándo y cómo puedes hacerlo. Y si puedes, ponte fecha para ello.
  4. No tomar decisiones importantes. Es uno de los mayores errores que podemos cometer. Esto es lo mismo que pasa por la noche. Le das vueltas a un tema, decides algo y al día siguiente por la mañana tras haber descansado, lo ves todo distinto. Pues lo mismo con los días túnel negro. Como dice la palabra, esos días lo ves todo negro. O gris oscuro. Y por tanto, las decisiones que tomes estarán influenciadas por ese color. Espera. Y cuando haya pasado la tormenta, pregúntate si sigues pensando lo mismo. Si piensas lo mismo, adelante con esa decisión. Y si lo ves distinto, te alegrarás de no haberte tirado al vacío.
  5. Cuidarte. No sé si os pasaba, pero cuando yo era pequeña y me ponía enferma lo mejor de estarlo, eran los mimos que me daban. No me quitaban el dolor de cabeza, barriga o garganta, pero hacían que los llevara muchísimo mejor. Pues ahora haz lo mismo tú contigo. Cuídate. Mímate. Siempre, pero más en estos días. Date una ducha relajante, vete a dormir antes, haz ejercicio, mira un ratito tu serie favorita, piérdete en esa novela que te hace olvidar del mundo… Son gestos que igual no te sacan del túnel negro en ese momento, pero, sin duda, te ayudarán a que veas antes la luz. Porque tarde o temprano, siempre se acaba viendo la luz.
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